Pescadores de las comunidades de Tonalá y El Muelle atraviesan días difíciles debido a la escasa pesca provocada por las malas condiciones climáticas, las cuales han limitado su actividad en las aguas del Golfo de México y del río Tonalá.
Aunque el puerto no fue cerrado oficialmente a la navegación, la inestabilidad del clima ha hecho que muchos opten por permanecer en tierra firme, evitando arriesgarse y enfrentar altos costos operativos, principalmente la gasolina.
“Salir al mar implica gastar en gasolina y aceite, y con pocas probabilidades de obtener buena pesca, preferimos esperar mejores días”, comentó uno de los pescadores afectados, mientras ayudaba a otros compañeros a jalar una lancha a tierra firme.
Algunas embarcaciones lograron salir, aunque en menor número, y en varios casos, los trabajadores del mar decidieron unirse y compartir una o dos lanchas para reducir gastos. Sin embargo, el esfuerzo resultó poco redituable, ya que la pesca fue mínima, con apenas producto suficiente para la venta local y algo para el autoconsumo.
Los pescadores señalaron que, además del impacto por el mal tiempo, enfrentan una situación complicada debido al alza en los costos de insumos y la falta de apoyos gubernamentales de nivel Federal.
Acusan que no existen programas que los respalden frente a los daños ambientales causados por industrias cercanas, lo que agrava aún más la situación económica del sector, lo que ha impactado en decenas de pescadores y sus familias.
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