La calle Ignacio Zaragoza, en la colonia Obrera, se ha convertido en una zona de alto riesgo debido a un socavón que desde hace años ha ido creciendo, pero ahora el peligro aumentó con la reducción del carril de circulación.
Esta vialidad de un solo carril, que comunica la zona del panteón con la colonia Lázaro Cárdenas, ha visto cómo la erosión y las lluvias han agravado el problema, comprometiendo la seguridad de conductores y peatones.
Por ese motivo los vecinos de la zona decidieron colocar una hilera de ladrillos pegados con cemento en la orilla del barranco. La intención era evitar que los vehículos siguieran afectando la zona debilitada y que el agua no caiga en la ladera, erosionando más la parte interna del camino.
Pero la medida ha reducido aún más el carril de circulación sin solucionar el problema de fondo. El temor entre los habitantes es que, con el paso del tiempo el socavón termine colapsando por completo, dejando incomunicada la zona y provocando un accidente fatal.
Asimismo, señalan que están conscientes de que la barrera de ladrillos en varios puntos afecta el flujo vehicular y una solución real sería incluso, ampliar el espacio por el cual transitan los vehículos, pero para ello se requiere de una obra de ingeniería integral.
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