El 8 de marzo, conocido como el Día Internacional de la Mujer, es una fecha dedicada a reconocer la lucha por la igualdad de género y los derechos de las mujeres en todo el mundo. En México, según la Encuesta Nacional sobre la Dinámica de las Relaciones en los Hogares (ENDIREH) 2021, el 70.1% de las mujeres han experimentado algún tipo de violencia a lo largo de su vida. Esta alarmante estadística subraya la necesidad de una reflexión profunda y acciones concretas para erradicar la violencia de género.
En este contexto, surge una pregunta relevante: ¿qué papel deben asumir los hombres durante el 8M? Ricardo Ayllón González, director de Gendes, una organización que promueve relaciones igualitarias, sugiere que los hombres deben involucrarse como aliados, enfocándose en la reflexión personal, el apoyo y el trabajo interno, evitando asumir roles protagónicos.
La marcha del 8M es un espacio fundamentalmente reservado para que las mujeres expresen sus demandas y experiencias. La recomendación de Gendes es que los hombres eviten ser protagonistas en estas movilizaciones. Su presencia, aunque bien intencionada, podría desviar la atención de las verdaderas protagonistas y sus causas. En ocasiones, la cobertura mediática se centra más en la participación masculina que en las reivindicaciones femeninas, lo que desvirtúa el propósito de la marcha.
Los hombres pueden desempeñar un papel crucial apoyando desde el ámbito privado. Esto incluye asumir responsabilidades domésticas y de cuidado, permitiendo que las mujeres participen en la marcha sin preocupaciones adicionales. Además, es esencial que los hombres fomenten espacios de diálogo y reflexión con otros hombres sobre temas de género, violencia y machismo. Este trabajo interno y colectivo es fundamental para promover un cambio cultural hacia la igualdad.
Aunque las redes sociales son plataformas poderosas para mostrar apoyo, es importante que los hombres eviten acciones que busquen protagonismo, como publicar mensajes de solidaridad sin una reflexión genuina detrás. Estas acciones pueden percibirse como intentos de obtener reconocimiento sin un compromiso real con la causa. El apoyo auténtico se refleja en acciones concretas y en el trabajo personal continuo.
Ser un aliado en la lucha por la igualdad de género va más allá de un solo día. Implica un compromiso constante para identificar y transformar actitudes machistas y violentas en todos los ámbitos: personal, familiar y laboral. Es fundamental que los hombres reflexionen sobre sus propios privilegios y trabajen activamente para promover relaciones basadas en el respeto y la equidad.
En conclusión, el 8M ofrece a los hombres una oportunidad para reflexionar y actuar en favor de la igualdad de género. Al asumir un rol de apoyo y trabajar en su propia deconstrucción, pueden contribuir significativamente a la construcción de una sociedad más justa y equitativa.
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