El fabricante chino BYD tenía planes de construir su primera fábrica en México con una inversión de 600 millones de dólares y la generación de 10 mil empleos, pero el proyecto quedó en pausa.
La llegada de Donald Trump a la Casa Blanca y su política de aranceles han cambiado el panorama económico y geopolítico entre China y México.
La relación comercial entre China y México ha cambiado drásticamente. Claudia Sheinbaum, presidenta de México, ha optado por una postura cautelosa para no afectar la relación con su principal socio comercial, Estados Unidos.
Cindy Blanco, secretaria de Desarrollo Económico de Jalisco, confirmó esta postura al declarar que México no está buscando activamente inversiones chinas debido a las tensiones comerciales. Jalisco, estado que podría haber albergado la planta de BYD, ya ha alineado su estrategia con los intereses de Washington.
Te puede interesar: Hyundai Motor busca evitar aranceles de Trump: abrirá una fábrica de acero en EU con inversión de 21 mil MDD Mientras tanto, el Ministerio de Comercio de China retrasó la aprobación de la inversión de BYD en México, temiendo que la tecnología china pudiera filtrarse a Estados Unidos.
Durante el primer mandato de Donald Trump, los aranceles impuestos a China impulsaron a varias empresas a establecer fábricas en México para evitar impuestos adicionales. Sin embargo, este modelo ha cambiado.
El Parque Industrial Hofusan, un importante polo industrial con financiamiento chino cerca de la frontera con Estados Unidos, ha sido afectado por la incertidumbre. Hasta 40 empresas chinas operan allí, pero la amenaza de nuevos aranceles del 25%, que entrarán en vigor el 2 de abril, ha generado dudas entre los inversionistas.
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