A lo largo de noviembre pasado, Oaxaca fue el estado que registró el mayor aumento anual en actividad industrial, con una tasa de 15.9 por ciento, según datos desestacionalizados del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi).
Las inversiones en sectores como vivienda, turismo e infraestructura influyen en que el estado acumule aumentos interanuales desde marzo del año pasado, detalló José María Villalobos, expresidente del Colegio de Economistas de Oaxaca.
En lo que respecta a la construcción, desarrolladores privados incrementaron las obras de vivienda para clase media, sobre todo en zonas como Oaxaca de Juárez y sus municipios conurbados; este desarrollo está acompañado del arribo de jubilados estadunidenses, quienes, al pagar rentas más altas, impulsan el alza de precios del mercado, agregó.
En la costa oaxaqueña, destaca la ampliación del aeropuerto de Puerto Escondido, un proyecto que detonó la edificación de nuevos hoteles y, refleja el interés creciente por el desarrollo de una infraestructura turística en la zona.
La puesta en marcha de las autopistas Mitla-Tehuantepec y Barraca Larga-Ventanilla muestra beneficios tangibles para Oaxaca, ya que permiten una mayor movilidad, “la desgracia que enfrentó Acapulco, sumada a la mejora en la conectividad de Oaxaca, posiciona al estado como una alternativa atractiva para turistas y empresarios”, indicó el especialista.
Asimismo, el Corredor Interoceánico del Istmo de Tehuantepec también es uno de los pilares de este crecimiento, pero, a pesar de que las obras federales son intensivas en capital, estos avances aún no concretan de manera permanente la generación de trabajos formales para este proyecto.
Otro importante factor fue la refinería de Salina Cruz, la cual subió su volumen de procesamiento de crudo respecto al año pasado, por instrucciones del expresidente Andrés Manuel López Obrador de refinar más y exportar menos petróleo crudo, “pero, la eficiencia operativa de las refinerías de Pemex es un problema grave, a pesar del aumento en la producción de combustóleo, diésel y gasolinas, continúa con pérdidas; el año 2024 marcó el peor récord financiero de la empresa en 32 años, a pesar de recibir 862,000 millones de pesos en aportaciones federales entre 2019 y 2023”.
La entidad enfrenta matices en su comportamiento industrial a causa del desinterés en el desarrollo de fuentes alternativas de energía como la eólica y su transmisión. A esto se añade la ausencia de nuevas empresas manufactureras en el estado, factores de la diversificación económica, explicó José María Villalobos.
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