Hubo en la antigüedad un general romano llamado Pirro que ganó una batalla. Pero lo hizo con tantas y tan graves pérdidas, que no faltó quien afirmara: Otra victoria como éstas y Pirro acaba con Roma. Por eso a las victorias que van acompañadas de grandes pérdidas se les llaman victorias pírricas.
Me temo que eso mismo está pasando tanto en México como en los Estados Unidos. Ambas naciones tienen gobiernos populistas. A los vecinos del norte los preside un populista de derecha y a nosotros una de izquierda.
Al final del día, ambos extremos se juntan, porque los resultados obtenidos son igual de complicados y dañinos para las naciones.
Trump presume como una victoria la aplicación de aranceles. Argumenta que gracias a estos Estados Unidos será más grande otra vez. No se da cuenta este señor que cualquier arancel impuesto por su gobierno a las importaciones afectará primero que nada a sus propios consumidores, porque los importadores simplemente les trasladarán a éstos el sobrecosto generado por los aranceles. Eso a la larga será contraproducente porque le causará problemas económicos muy graves a los Estados Unidos, cuyas consecuencias son predecibles. Por eso la inflación y la recesión ya están a la vuelta de la esquina y se les cayó la bolsa de valores al igual que los indicadores bursátiles.
El caso de México es parecido. Si bien la presidente fue bastante mesurada al no imponer aranceles a lo que importamos de Estados Unidos, porque acabaríamos pagándolos nosotros mismos; sí está actuando con un optimismo desbordado que nos puede costar muy caro.
Ella supone que para evitar los aranceles muchas naciones harán fila para invertir e instalarse en México y producir aquí lo que exportan a los Estados Unidos, aprovechando el T-MEC.
Solo que hay varios problemas en ese razonamiento:
No hay certidumbre jurídica en México ni la habrá, de continuar con la necedad de cambiar al Poder Judicial y elegir a jueces, magistrados y ministros mediante el voto popular; porque seguramente llegarán al cargo no los mejores y más preparados, sino quienes sean apoyados y sometidos por el oficialismo, acabando así con los contrapesos tan necesarios en cualquier democracia.
¿Cómo van a venir a instalarse aquí industrias nuevas si la infraestructura carretera está deteriorada, no tenemos suficiente energía eléctrica, ni tampoco agua potable para satisfacer el incremento en la demanda que traerán las nuevas fábricas?.
¿Y qué me dicen de la seguridad?.
Para mejorar lo anterior, no solo hacen falta voluntad, sino también recursos suficientes que no los hay.
Lamentablemente el gobierno mexicano sigue dilapidando lo poco que capta de impuestos en programas sociales para tener a la gente contenta, sin aceptar que son insostenibles e impagables. Debe de pedir nuestro gobierno dinero prestado para mantenerlos vigentes, mientras que la burbuja de la deuda pública sigue creciendo desmesuradamente y se recorta la inversión en rubros esenciales para el desarrollo del país.
Para finalizar, continúa nuestro gobierno con la idea de gastar más dinero en trenes cuya rentabilidad está de plano en el limbo, mientras descuida rubros vitales como la salud, la educación y la infraestructura.
Mientras prevalezcan las ocurrencias sobre la razón, el análisis y la planeación, será mucho más difícil salir adelante.
¿No les parece a Ustedes?.
Muchas gracias y buen fin de semana
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