Miren, mis queridos paisanos, en este terruño veracruzano donde hasta las broncas políticas tienen ritmo de son jarocho, nos topamos con un novelón digno de La Casa de los Famosos. Se asustarían el Sergio Mayer y La Wendy.
Resulta que en el Congreso de Veracruz, mientras unos intentan debatir temas de verdadera importancia, otros andan más entretenidos en un pleito de posturas y puños cerrados.
Sí, así como lo leen, la gran crisis legislativa del momento gira en torno a cómo se debe cantar el Himno Nacional. No, no es broma.
El protagonista de esta tragicomedia es el priista Héctor Yunes Landa, quien anda más indignado que compadre al que le fiaron el pomo y le dieron agua de horchata.
Su molestia se debe a que la presidenta de la Mesa Directiva, Tanya Carola Viveros Cházaro, entona el Himno Nacional con el brazo en alto y el puño cerrado.
Yunes Landa, que parece más preocupado por la etiqueta patriótica que por legislar con eficacia, considera esto un desacato a la Ley y una falta de respeto a los símbolos patrios, razón suficiente para nadando por todo Reforma a la Fiscalía General de la República con una denuncia en mano. ¡Ah, caray! Tan rápida que se les va la indignación cuando de otros temas se trata, ¿no?
Por su parte, Viveros Cházaro no se quedó callada y, en pleno chisme legislativo, le cerró el micrófono a Yunes Landa, como si estuviera apagando el ventilador cuando el calor está a treinta y tantos grados.
No contenta con eso, le espetó que no anduviera gritando como si estuviera en su casa. Y ahí fue donde el arroz se batió, porque a partir de ese momento, el Congreso se convirtió en una fonda con pleito de comadres, donde nadie se escucha, pero todos quieren tener la razón.
Héctor Yunes, es un viejo lobo de mar, que cuando no haya agenda, pues hay que crearla. Y los neonatos legislativos de Morena se enganchan fácilmente con la astucia del nativo de soledad de doblado.
Ya una vez en el ring, los dos contendientes tuvo que entrar en escena el presidente de la Junta de Coordinación Política, Esteban Bautista Hernández, quien, con un tono de conciliador, pidió respeto y civilidad, algo que suena más a súplica de maestra de primaria en recreo que a una directriz seria.
Bautista Hernández les recordó a sus colegas que ya en diciembre pasado se habían puesto de acuerdo para no hacer del Congreso un mercado. Pero, claro, como buenos jarochos, se les olvidó el acuerdo en la primera norteada del año.
Mientras el priista amenaza con la FGR y la morenista sigue firme con el puño en alto, uno no puede evitar preguntarse: ¿de verdad no tienen nada más importante que atender? Porque si algo en Veracruz son leyes y hacer respetar las que ya están.
Pero no, aquí lo urgente es decidir si cantar el himno con el puño cerrado es delito o no. Si así se defendieran las verdaderas causas ciudadanas, Veracruz ya sería potencia mundial.
Yunes Landa, con su afán de convertirse en el guardián de la solemnidad patriótica, se ha metido en una bronca que a la mayoría nos tiene sin cuidado.
Porque la neta, querido lector, ¿cuántas veces ha visto a los diputados rasgarse las vestiduras cuando el pueblo está en apuros? No, hombre, para eso sí no hay tiempo, ni indignación, ni ganas de ir a la Fiscalía. Pero ah, cuando se trata de simbolismos y poses, ahí sí, el espectáculo está garantizado.
Así que, mientras los diputados siguen en su versión legislativa de “Quién es quién en la falta de respeto”, nosotros seguimos aquí, con nuestros problemas de todos los días, viendo cómo la política veracruzana se convierte, una vez más, en una zarzuela de enredos y egos desbordados. Y si esto es lo que nos espera en las próximas sesiones del Congreso, mejor nos vamos preparando un buen café lechero y unos tamalitos, porque este circo tiene para rato.
Y no es el primer conflicto que tiene el diputado con la presidenta de la mesa directiva hace unos días también se confrontó legislador porque le hicieron llegar un documento para la apertura de una sesión minutos antes de qué está arrancara.
Si acaso será con el fin de qué no llegara a realizar algún escandalito.
Los problemas van a seguir de eso, no tenga la menor duda.
Ya habrá tiempo de preguntarle a don Esteban y a don Héctor, si es que vienen por acá al sur en esta semana que tendrán un evento junto con alcaldes.
Por lo pronto, el Congreso, con estos dos integrantes se convierte en la Huaca de Xalapa. ¡Un chismerío monumental!
Mientras tanto, estimado lector, ¿usted qué opina? ¿Es este el debate que Veracruz necesita? O mejor aún, ¿habrá manera de que nuestros legisladores dejen de armar mitote y se pongan a trabajar de verdad? Digo, porque de puro pleito no se llena la barriga ni se arregla el estado. ¡Ahí se las dejo botando, como balón en cancha de potrero!
Cuéntanos el chisme aquí:
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