“El ‘hate’ es algo que sólo lo sufre la gente que lo tiene (y lo expresa)”, son las palabras con las que el músico Raziel Tamayo definió a la crítica irracional y tóxica, aunque como necesaria para aterrizar el ego que cada artista posee.
“De muy chavito yo siempre escuchaba sonidos y melodías en la cabeza, que los trataba de hacer con las manos, con los dientes, siempre tenía un ritmo, pero yo no sabía qué eran, hasta que un día llegué a casa de unos tíos, vi a uno de mis familiares tocando la guitarra, cuando lo vi quedé impactado y dije que era lo que necesitaba aprender para sacar los ritmos de mi cabeza, a partir de eso me llevaba la guitarra todos lados”, expresó el músico tras presentarse en Teloneros, programa producido en Diario del Istmo.
Su primer encuentro con la música ocurrió a los ocho años, cuando tuvo su primera guitarra, con la que se animó a aprender a tocar para así ejecutar los sonidos de su mente, pero no fue hasta los 16 cuando formó parte de la banda La Cueva, lo que considera su inicio formal en este arte, al que se sumarían grupos como Clímax, Derechos Reservados, 102%, The Polar con la que se presentó en el Auditorio Nacional y KIM, su más reciente proyecto.
“Me regalaron un casette de Caló, estaba de moda el rap, un disco de acetato de las Tortugas Ninjas donde venía Vanilla Ice… me gustaba mucho escuchar la música, ponerla, disfrutarla, llegaba el momento en que si las escuchaba detenidamente me hacían llorar, ahora con los años entendí que es la sensibilidad de la música”, señaló Jesús Israel Tamayo Mortera, nombre real del también productor.
Al llegar la mayoría de edad, Raziel Tamayo se trasladó con otros músicos de Coatzacoalcos a la Ciudad de México para seguir su sueño musical, sin embargo, es aquí donde se topó con la realidad, pues para sobrevivir llegó a subir a los autobuses para pedir dinero, incluso a vender antojitos con sus compañeros para así subsistir, mientras llegó The Polar.
“Llegamos un día a la Ciudad de México con nuestras maletas y nuestros sueños… nos topamos con una realidad cruda, donde nos dimos cuenta que había muchas categorías de músicos… a mí me tocó hasta vender tacos de canasta para subsistir, hasta subir al camión… Fue increíble, porque una de las cosas que había soñado era tocar en el Auditorio Nacional, fue un sueño hecho realidad desde entrar al camerino y los baños, fue realmente imponente… cuando pisas el escenario se te van los nervios y salió ese Raziel que llevaba dentro”, relató.
Tras su experiencia en The Polar, el también líder del Movimiento Artístico Cultural Contemporáneo (Macuco), regresó a Coatzacoalcos para formar una familia, establecer su empresa, así como encabezar diferentes campañas culturales como Olmecóatl, Movimiento Hu-Mano, Movimiento Raíces, hasta dar forma a Macuco y la Invasión Jarocha.
“En Coatzacoalcos todos los artistas somos un pincel, si nos unimos podemos pintar un gran lienzo, es ahí donde nos damos cuenta de esto, crear el movimiento, ir a las escuelas, promover la paz y con el corazón abierto para recibir a un artista desde una recomendación o impulsarlo hasta donde se pueda, ya sean pintores, músicos, bailarines… creemos que es importante que el artista local tenga exposición”, añadió.
Raziel Tamayo fundó en 2019 la agrupación KIM, en la que fusiona música electrónica con danzas prehispánicas, así como bailes performáticos, en la que es el líder y vocalista junto a su esposa Nian Gi, a la par del impulso a Macuco e Invasión Jarocha, lo que le ha traído tanto adeptos como detractores.
“Hubo una temporada de más joven en el que el ego es el alimento diario del artista, pero llega en momento en que se aterriza para tener una mejor visión, desde esa nueva trinchera las cosas fluyen más, te das cuenta que no puede ser todo positivo, todo bonito, aceptas la crítica porque la gente tiene el derecho de expresarse bien o mal, el ‘hate’ es algo que me llama la atención, porque el ‘hate’ es algo que sólo lo sufre la gente que lo tiene, pues no es algo que yo sienta, sino lo están sintiendo las demás personas, desde cómo ellos te quieren ver es cómo nace el ‘hate’ y el daño no es para mí, es para ellos, pero lo admito, lo acepto, no hay bronca”, remarcó.
El activista cultural externó que si bien sus 27 años en el ambiente artístico no han sido fáciles, tampoco sus vínculos familiares con la política, pues es hijo de la presidenta del DIF Municipal y el presidente municipal de Coatzacoalcos, pero es algo con lo que aprendió a lidiar.
“En esta etapa podría decir que es de aceptar muchas cosas, porque estamos expuestos, desde el centro en el que estoy veo a mi padre y mi madre luchando todos los días, levantándose temprano, echándole las ganas, aguantando muchas cosas, pero lo hacen con pasión y es lo que he absorbido de ellos, se dan el tiempo para estar con todos, eso es de admirarse… sabemos que es pasajero, lo aceptamos y sí ha sido complicado, porque nunca nos habíamos enfrentado como familia a tanta exposición, pero lo hemos tomado positivamente”, puntualizó Raziel Tamayo.
Raziel Tamayo adelantó que no sólo continuará la Invasión Jarocha con ‘La Ola Rosa’, al promover a solistas y agrupaciones con vocalistas mujeres, para llevar un mensaje de empoderamiento, además que se realizará la cuarta edición del Festival Quetzalcóatl Vive #InvasiónJarocha en la Expo Feria Coatzacoalcos 2025.
“Ahorita se avecina La Invasión Jarocha con La Ola Rosa, hemos logrado un espacio en la feria (de Coatzacoalcos), viene una artista grande, todavía no puedo decir el nombre, todavía estamos en eso, pero viene algo grande para cerrar en grande este año el Festival Quetzalcóatl Vive, la cuarta edición”, adelantó Raziel Tamayo como primicia a Teloneros.
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